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PAOLO GASPARINI habla de PAUL STRAND

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En el marco de la exposición fotográfica Portafolio Mexicano de Paul Strand, la Alianza Francesa de Maracaibo y Cubo 7 Espacio Fotográfico, invitan a la Charla PAOLO GASPARINI HABLA DE PAUL STRAND, que se realizará este sábado 14 de mayo 2016, en la galería París de la Alianza Francesa de Maracaibo, a las 5:00 pm, con entrada libre. También se proyectará durante la charla el Docu-Ficción REDES 1936, con guión y fotografía de PAUL STRAND.

Paolo Gasparini fotógrafo italiano, nacido el 15 de marzo de 1934 en Gorizia – Italia. Hijo del restaurador industrial Luciano Gasparini y de Anita Viola; hermano del arquitecto Graziano Gasparini. Aprendió rudimentos de fotografía con Aldo Mazucco en su poblado natal. Sus primeros trabajos se encuadran en el movimiento neorrealista italiano. En 1951 realizó su primer viaje a Venezuela, donde se encontraban su padre y hermanos. Se instaló definitivamente en el país en diciembre de 1954, donde comenzó a trabajar como fotógrafo de arquitectura en su estudio Arquifoto. De esa época son sus primeros registros de la Ciudad Universitaria, que entonces construía Carlos Raúl Villanueva, y su colaboración en la revista A, Hombre y Expresión. En 1956 conoce en Orgeval (Francia) a Paul Strand, cuyo realismo fotográfico influenciará su trabajo. En 1958, el MOMA adquiere fotos suyas y al año siguiente participa en “Photography at mid-century” del Museo Internacional de Fotografía (George Eastman House, Rochester, Nueva York, Estados Unidos).

En 1960 expone en la Donnel Library Center Gallery (Nueva York) con fotógrafos realistas norteamericanos. Al año siguiente expone “Rostros de Venezuela” (MBA), donde incluyó sus clásicos retratos de Bárbaro Rivas (1957) y César Prieto (1958). Entre 1961 y 1965 vivió en Cuba, donde trabajó con Alejo Carpentier para el periódico Revolución y para el Consejo Nacional de la Cultura. Durante su período cubano abandona las cámaras de gran formato (Linhof 4 x 5 y Rolleiflex 6 x 6 cm) para trabajar con una cámara de 35 mm, más adecuada para obtener una imagen directa en el registro documental. Las fotografías de este período poseen un alto contenido ideológico; algunas series registraban la campaña de alfabetización y la zafra. Gasparini fotografió asimismo la arquitectura cubana, que publicó en La ciudad de las columnas, con texto de Alejo Carpentier (Barcelona: Lumen, 1970). Por esta época, estudia a Robert Frank, Eugene Smith y William Klein y reside en Italia (1965-1967).

En 1967 regresa a Venezuela, cofunda la revista Rocinante e inicia un registro de la arquitectura del continente para la UNESCO. Durante los años setenta continúa realizando las fotografías que reflejan uno de sus grandes temas: las contradicciones sociales latinoamericanas.

Esta serie será reunida en Para verte mejor América Latina, con texto de Edmundo Desnoes (México: Siglo XXI, 1972). Miembro fundador de La Fototeca en 1977 y del Consejo Latinoamericano de Fotografía en 1978, año en que expone “Como la vida: fotografías de indios y gitanos” con Josef Koudelka (La Fototeca, Caracas). Durante los años ochenta sigue experimentando con el medio fotográfico para romper la “lectura” única de una toma fotográfica y desplegar lecturas múltiples: realiza sugerentes audiovisuales con diapositivas y empieza a desarrollar fotomurales que llama Epifanías, especie de “gigantografías” consistentes en secuencias de fotogramas ampliados a gran escala.

En 1983 participa en las Jornadas Audiovisuales Internacionales del Centro Georges Pompidou con su audiovisual San Salvador de Paúl, mina de diamantes (1979) y presenta en Caracas Mi corazón al desnudo en Caicara del Orinoco, donde usó una cámara Diana y película vencida. En una de sus series más relevantes, las Epifanías, plantea lecturas simultáneas a partir de la acumulación de imágenes en murales de hasta 100 x 120 cm, y que en ocasiones resulta obsesiva y compleja. En 1989 concluye su audiovisual Fábrika de metáforas (reeditado como Los hijos de Bolívar).

Su trabajo fotográfico ha sido reunido en libros como América Latina a través de su arquitectura, con texto de Damián Bayón (UNESCO-Blume, 1977), Retromundo (Alter Ego, Caracas, 1987) y Para verte mejor América Latina (México: Siglo XXI, 1972). Su obra ha sido dividida en las siguientes series: Hurra, vivimos (1953-1968), Rostros de Venezuela (1955-1961), Isla de retratos (1953-1986), Acá este cielo que vemos (1962-1984), Los hijos de Bolívar (1955-1987), Epifanías (1981-1985) y Metrópolis márgenes y asomados (1968-1989).

Paolo Gasparini que en sus años de juventud, conoció a Paul Strand, se convierte – influenciado por el realismo fotográfico de Strand y los fotógrafos norteamericanos de la época – en un fotógrafo comprometido con las causas ideológicas y los temas sociales de la vida contemporánea, retratar la realidad pura ha sido y sigue siendo su objetivo como fotógrafo. Vitrinas, transeúntes, protestas de calle, tomas en picada, contrapicada y la superposición de planos ideológicos de pancartas, propagandas y vidrieras que parecen envolver a sus personajes, una fotografía llena de símbolos urbanos, identifica a Gasparini… Su trabajo fotográfico golpea y trasciende por su carga emotiva y por su amplitud temática unida a su actitud de fotógrafo viajero, que retrata un conjunto de costumbres y gestos en un proyecto íntimo en el que el artista se debate entre el mundo nuevo y el viejo, como lo hizo también en su época Paul Strand.